Críticas de Cine. 'Joy': Lawrence, en la cima

Póster de la película 'Joy'

Joy Mangano es una humilde trabajadora de Long Island que acabó convirtiéndose en una notable inventora de productos del hogar y también en uno de los rostros más reconocibles de la teletienda americana.

El nuevo trabajo de David O. Russell ('El lado bueno de las cosas') tiene dos caras.

En la brillante, disfrutamos de la enésima magnífica interpretación de Jennifer Lawrence, que carga con todo el peso de la película, convirtiendo al repartazo que la acompaña en seguidores de la estela que una estrella con todas las letras deja a su paso.

Pese al buen hacer de De Niro, Rossellini, Cooper o Ramírez, entre otros, Lawrence impone su talento y naturalidad sin esfuerzo aparente; en sí misma constituye razón sobrada para disfrutar de 'Joy' en la gran pantalla.

En la cara B, los avisos de agotamiento que ya vimos en 'La gran estafa americana' se hacen patentes aquí: Russell factura una cinta tremendamente irregular, donde lo fía todo al acertado casting y la suma de los distintos elementos, esperando que éstos formen una película completa y de peso... casi por arte de magia.

El melodrama está servido. A la rocosa Joy la vida no se lo pone fácil, y Lawrence transmite con soltura y desparpajo la odisea de esta madre coraje, lastrada por una familia tronada de la que muchos huirían despavoridos.

Sin embargo, Joy consigue alcanzar la cima con un éxito muy trabajado, pero también inesperado.

Pese a que Russell tiene todo a su favor, su bebé siempre parece incompleto, improvisado, capaz de dar mucho más de lo que vemos.

No se les puede pedir más a los actores: todos y cada uno cumple con su cometido encarnando un bestiario humano tan increíble que solo puede ser cierto.

Pero cuando las luces se encienden y la sala se va despejando, es inevitable verse azotado por una sensación agridulce.

'Joy' hace reír con su ácido sentido del humor, y también toca la fibra sensible. Pero su emoción no cala en lo más hondo, ni las risas (y el recuerdo) perduran más allá del momento.

Esperemos que en la siguiente Russell recuerde lo que hizo grande a 'The Fighter' y 'El lado bueno de las cosas'. El talento del director está ahí. Fugaz y voluble.

Una gran interpretación que trascienda la pantalla no asegura una película para el recuerdo. Ejemplos recientes como 'Ricky and the Flash', lo confirman.

Para cuadrar el círculo, señor Russell... hace falta mucho más.

Lo mejor: Jennifer Lawrence.

Lo peor: se antoja incompleta, inacabada, improvisada.

Por: Eduardo Bonafonte Serrano.

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